Estar en casa mientras la reformas: claves para sobrevivir

Hacer una reforma en casa es una gran decisión. Queremos cambiar nuestro espacio, modernizarlo o dejarlo como nos gusta, pero no siempre es posible mudarse durante las obras y, a veces, hasta depende de la época del año. Si te estás planteando estar en casa mientras la reformas, no estás solo: cada vez más personas optan por quedarse en su vivienda mientras tanto. Ahora bien, ¿cómo sobrevivir al caos sin perder la paciencia (ni el control)?

La buena noticia es que es posible, pero necesitarás organización, flexibilidad y algunos consejos clave. ¡Te contamos!

¿Es viable quedarse en casa durante una reforma?

Todo depende del tipo de reforma que quieras hacer. En proyectos integrales donde se intervienen todas las instalaciones (electricidad, agua, estructuras), probablemente lo más recomendable sea buscar una vivienda temporal. Pero si se trata de una reforma parcial o por zonas, lo más común es que puedas seguir viviendo en casa.

Estar en casa mientras la reformas puede ser por varios motivos: evitar el coste de una mudanza temporal, ver el avance del proyecto o porque no tienes otra opción. En cualquiera de estos casos, lo importante es organizar bien el espacio y el tiempo.

Cómo preparar la casa antes de que empiecen las obras

Cuando se va a hacer una buena reforma, una de las mejores decisiones que puedes tomar es la de crear un espacio que puedas usar como «zona segura», por así decirlo. Puede ser una habitación que no se reforme, el salón o incluso un rincón. Ahí es donde podrás dormir, comer, trabajar o desconectar sin estar rodeado de polvo o ruido.

Además, es fundamental proteger los objetos personales. Lo ideal es guardar todo lo importante durante las obras, utilizando cajas herméticas, por ejemplo. El polvo acaba llegando a todas partes, a pesar de que la zona en la que estés no esté siendo reformada.

Cómo gestionar cocina y baño durante la reforma

La cocina o el baño son espacios esenciales en una casa. Y cuando estamos en circunstancias como reformas, hay que adaptarse.

Si vas a estar sin cocina durante unos días, puedes montar una pequeña zona alternativa con un microondas o una cafetera. No es lo más cómodo del mundo, pero sirve para salir del paso. También puedes apoyarte en servicios de comida a domicilio o prepararte platos fríos antes de que empiece todo.

En cuanto al baño, si solo tienes uno, lo ideal es coordinarte con los trabajadores para saber cuándo podrás usarlo o qué alternativas tienes. Algunas personas llegan a alquilar baños portátiles o recurren a duchas en casas de familiares. Otra de las opciones puede ser ducharte en el gimnasio (si estás apuntado a uno). Si hay más de un baño en casa, entonces no hay problema.

Estar en casa mientras la reformas: claves para sobrevivir

La importancia de ser flexible (y mantener la calma)

A pesar de tener todo planificado, existe la posibilidad de que surjan imprevistos: retrasos en entregas, cambios de última hora, materiales que no llegan a tiempo… y vivir en casa mientras esto ocurre puede ser una prueba de paciencia. Piensa que la incomodidad será temporal. Visualizar cómo quedará tu casa puede ayudarte a sobrellevar esos momentos más complicados.

Beneficios que quizás no esperabas

A pesar de los inconvenientes, vivir en casa mientras la reformas también tiene sus ventajas (aunque pienses que no). Puedes supervisar los trabajos de cerca, tomar decisiones improvisadas si es necesario y ajustar cosas sobre la marcha si ves que algo no encaja como esperabas.

Además, es una forma de controlar mejor el presupuesto y evitar costes adicionales en mudanzas, alquileres temporales o desplazamientos.

Reformar tu vivienda mientras sigues viviendo en ella no es fácil, pero como ya has visto, con una buena organización, una comunicación constante con los profesionales y mucha paciencia es totalmente posible. Recuerda proteger tus espacios, planificar la logística de cocina y baño y, sobre todo, saber que pueden surgir imprevistos y no pasa nada.

Estar en casa mientras la reformas no solo te permite ahorrar, sino que también te conecta más con el proceso. Al final, la recompensa es doble: estrenar un hogar renovado sin haber tenido que irte de él. En Arrensa somos expertos en este tipo de reformas y te garantizamos que no hace falta que te vayas de casa mientras se reforme.

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