Limpiar pisos después de obra: errores comunes y cómo evitarlos

Culminar una reforma en casa puede causar una combinación de agotamiento con ilusión. Pero, antes de comenzar un proyecto de este tipo, debes estar consciente que hay un enemigo: el polvo de la obra.

Este problema no se resuelve con una limpieza cualquiera; es una lucha contra los residuos de cemento, polvillo blanco y pintura que aparecen nuevamente cada día. Varios propietarios cometen el error de limpiar pisos después de la obra sin tener una estrategia en cuenta, lo que termina causando más daños en los materiales nuevos.

A continuación, te mostramos cómo debes afrontar este conflicto para que tu hogar luzca como nunca antes y sin procesos complejos.

El error de barrer en seco

Un fallo común es limpiar pisos después de la obra con un cepillo usado para remover polvo fino. Al barrer en seco, solamente obtendrás que las partículas permanezcan en el aire y se desplacen hacia los muebles y paredes.

Lo más recomendable es emplear aspiradoras industriales que operan con filtros de agua o, en vez de ello, limpiar con una mopa húmeda para atrapar la suciedad sin que esta se esparza. Durante estos procedimientos es clave ser paciente, pues si lo haces más rápido, lo que ocurrirá es que el rincón permanezca sucio constantemente.

Escoba barriendo en seco al limpiar pisos después de obra

Los peligros de usar químicos ácidos sin control

Suele ser tentador adquirir removedores de cemento potentes y usarlos de forma directa en el suelo para terminar en menos tiempo. Esto es un grave error, pues un suelo de piedra natural, algunas porcelanas o mármol es más susceptible al ácido y sufre daños irreversibles.

Antes de utilizar un químico, es clave hacer una prueba pequeña, así verás si genera daños o no en el material sobre el cual será aplicado. Tampoco debes abusar de la lejía en las obras, no es una solución; hay productos con un pH neutro que conservan el brillo original de los materiales manteniéndolos en perfecto estado.

No cambiar el agua sucia

Cada vez que limpiamos un piso tras una obra, el agua en la cubeta comienza a saturarse de sólidos al instante. Continuar con el proceso genera una mezcla gris que solamente esparce más partículas sólidas por el lugar, esto causa suelos más oscuros una vez que se sequen.

Por lo tanto, tienes que cambiar el agua cada vez que deje de ser transparente. A pesar de parecer un proceso tedioso, es un hábito que permite disminuir el trabajo a largo plazo. Pues, evita que las partículas de polvo queden incrustadas en las juntas de los azulejos y porcelanatos, sobre todo por su porosidad, siendo más difíciles de limpiar.

Entonces, limpiar pisos después de la obra necesito un plan en vez de esfuerzo. No debes seleccionar productos químicos que puedan dañar los materiales nuevos. Tampoco olvides que el secreto es proteger tu inversión y, en ocasiones, la velocidad por culminar una mudanza puede llevar a descuidos que dañan el resultado esperado. Si la cantidad de partículas de suciedad a remover es muy alta, no debes dudar en acudir a expertos en el área que puedan darle ese acabado que toda obra necesita.

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